lunes, 26 de mayo de 2014

Un fantasma recorre Europa

Ya lo avisaban las encuestas, ya se predijo anteriormente que iba a haber un cambio de tendencias en las Elecciones al Parlamento Europeo. No se ha producido así a nivel Europa ya que el Partido Popular Europeo ha logrado concentrar la mayoría relativa, pero sí se ha dejado notar el fantasma del euroescepticismo y el auge de los extremos políticos.

Francia tiene hoy su hueco en todas las portadas de los periódicos. La populista y ultraderechista Marine Le Pen consiguió su objetivo de ser la más votada en el país galo. Para el gobierno de Manuel Valls y François Hollande ha sido un durísimo golpe, algo que el primer ministro tildaba ayer como de situación preocupante teniendo en cuenta que el Partido Socialista obtuvo un triste 14,5% en todo el país. La señora Le Pen resucitaba victorias del pasado, cuando su padre Jean-Marie pasaba a la segunda vuelta de las elecciones de 2002. Nunca había estado tan cerca del Elíseo. Aunando los votos de los sectores obreros, la extrema derecha eurófoba se abre paso en uno de los Estados fundadores de la Unión Europea y el segundo con mayor peso, una gran paradoja. Le Pen ya ha pedido la disolución de la Asamblea Francesa para abrirse paso en los poderes del Estado y crear su propio concepto de Francia. Una gran patada para Europa.

No es solamente en Francia donde la extrema derecha avanza en popularidad y en votos, sino que en Estados como Reino Unido y Dinamarca, este ha hecho mella siendo la fuerza más votada. El populismo del UKIP británico llega a alrededor del 30% de los votos. El euroescepticismo en Reino Unido se hace notar con absoluta claridad, los británicos han dejado claro su mensaje a la Unión Europea. Así el xenófobo Partido Popular Danés llegaba a alcanzar el 23,1% en Dinamarca. Además los partidos nazis logran arañar escaños en Grecia, Finlandia y probablemente en Alemania. Amanecer Dorado recibe el 10% de los votos griegos, partido con sus líderes entre rejas. El Partido de los Finlandeses consigue dos escaños, y el partido heredero del nazismo alemán podría tener un asiento en Estrasburgo. 
Pero por otro lado, surgen las fuerzas de izquierda, como así destacan en Grecia, Syriza, del cabeza de lista de la Izquierda europea Alexis Tsipras, alcanza el 26% de los votos en su país. En Italia, el partido del populista Beppe Grillo es la segunda fuerza más votada con el 25,5%.

Centrándonos en España, nos encontramos con una situación peculiar contra todo pronóstico. Las encuestas vaticinaban un retroceso del bipartidismo, pero no cabía en sus espectativas que se pudiera agudizar de tal manera como así ha sido. Si bien, es verdad que el Partido Popular ha conseguido la mayor parte de los votos con un 26,06%, ha resultado una victoria bastante amarga al perder ocho asientos. La candidata del PSOE ha sido la única en reconocer que son resultados malos para el partido, obteniendo 14 escaños de los 23 que se les otorgaba en 2009. Por primera vez, los dos partidos mayoritarios no logran el 50% de los votos, lo cual dice mucho del descontento de los españoles.
La gran revelación, de la cual las televisiones y los periódicos se hacen eco, es de la joven formación Podemos. El profesor Pablo Iglesias Turrión ha conseguido ser la cuarta fuerza más votada en el territorio nacional tras cuatro meses de proyecto y con un modesto presupuesto. El terremoto que ha causado ha hecho temblar las bases de los partidos tradicionales. Ni siquiera cuando le veíamos por los pasillos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, cabía imaginar que alcanzaría a ser eurodiputado, y menos que su tendencia radicalmente anticapitalista alcanzara más de un millón de votos en España. Su formación política es trending topic en Twitter por segundo día consecutivo, y las tertulias que le han catapultado a la fama no hablan de otro asunto. Pero así es como su mensaje ha calado hondo en la sociedad española, ¿populista?, sí, lo es, además de altamente cuestionable en sus propuestas para derogar el Tratado de Lisboa y hacer desaparecer el euro. Pero como todo movimiento populista, demuestra que los votantes están hartos de los partidos tradicionales, la forma de ver la política cambia, es una lección a aquellos partidos que no escuchan las demandas del electorado. España pide cambios, pero cuidado.

Permitidme trasladar estos resultados a los intereses nacionales. Tanto PP como PSOE han de encontrarse significativamente afectados. Aunque la abstención ha sido de un 55%, los resultados hablan por sí solos, los españoles rechazan cada vez más el juego bipartidista. De hecho, cabe pensar que el abstencionismo se ha producido entre los votantes tradicionales de los dos partidos. A pesar de todo, si el bipartidismo no funciona, ¿por qué hay que seguir insistiendo en unos partidos políticos con sordera y ceguera crónica?, ¿por qué hay que apoyar la pérdida de derechos sociales?, ¿quién va a defender el derecho a la educación, a la sanidad, a unas pensiones dignas, el derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo, y un largo etcétera? Básicamente no sabemos si otra fuerza política realmente protegería todos estos aspectos básicos. Es el arma de todos aquellos que todavía no han gobernado, pero sería interesante ver si al frente de un gobierno siguen abanderando la defensa de estos derechos o sucumben a los intereses de los grandes poderes económicos. 

Sin embargo, la conclusión de estas elecciones es el castigo al llamado PPSOE. Ambos partidos ya temen unos resultados similares en las elecciones autonómicas, municipales y probablemente las generales el año próximo. Con tal panorama sería técnicamente imposible lograr formar gobierno sin tener que pactar con tres o más partidos minoritarios, lo que lleva a una situación de absoluta inestabilidad. 
También esto puede volverse en contra de los propósitos de muchos votantes y de los partidos minoritarios en general. Recordemos las desafortunadas palabras del expresidente del Gobierno Felipe González. Tachamos de barbaridad su atrevimiento a plantear una gran coalición a la alemana, es decir la creación del PPSOE en su mayor expresión. Aun así no es una idea muy lejana de la realidad visto lo visto. Así que debemos de estar prevenidos sobre lo que puedan hacer con nuestro voto.

En definitiva, el panorama político europeo se radicaliza, aunque por fortuna no logra una mayoría sobre el europeísmo. Aún así, los partidos europeos quedan advertidos sobre las consecuencias que puede tener una mala gestión política y económica. En los próximos años veremos cómo transcurren las dinámicas en el campo de lo político. Esperemos cambios positivos en favor del bienestar de los europeos para evitar un oscuro futuro de hostilidades nacionalistas.



domingo, 25 de mayo de 2014

25-M

Por fin llegó el día de las Elecciones al Parlamento Europeo.  Tras la resaca madridista de anoche, algunos acudimos a votar con la intención de que nuestro derecho pueda influir en el transcurso de las políticas de la Unión Europea. Muchos electores pesimistas piensan que estas elecciones son secundarias y no merece la pena participar en ellas, pero no es así. Nos jugamos mucho en la Unión Europea, y ya que por primera vez otorgamos mayor poder al Parlamento, debemos aprovechar esta oportunidad para expresar nuestro descontento o aprobación a cualquiera de los partidos. 

Por mi parte, animo a todo el mundo a votar. Durante la jornada se han dado casos de falta de papeletas de ciertos partidos o exceso de visibilidad de los grandes sobre las formaciones pequeñas. Cualquier irregularidad en los colegios electorales debe ser denunciada. Se debe garantizar por completo el derecho al voto de todos los electores sin discriminación. Sin embargo, no os quedéis en casa, no sucumbáis al pesimismo y a la dejadez porque otros ya estarán decidiendo por vosotros. Es más importante que exista una participación alta, porque eso significa que representa de una manera más fiel la voluntad de los votantes. Además el sistema de voto en estas elecciones es completamente diferente al de las Elecciones Generales o las municipales o autonómicas, ya que constituimos un censo en el que no rige el principio de exclusión de candidaturas que no superen el 3% de los votos como en las elecciones nacionales.

Tenemos que luchar contra la abstención y el desencanto por Europa. Desde mi opinión personal, debemos hacernos ver, emitir el voto de castigo, denunciar a aquellos partidos y grupos que nos han llevado a la crisis actual, luchar por una Europa diferente, una Europa más justa en el que todos los europeos nos sintamos parte de ella y no subordinados a una oligarquía política y económica. Valoremos el poder de decisión ciudadana. Pidamos más Europa, más europeos y menos manipulación y corrupción por parte de unos pocos. Que no nos engañen.

Suerte y feliz domingo.

viernes, 16 de mayo de 2014

Europa vota: Cosas a tener en cuenta a nivel de usuario básico

Queda poco más de una semana para que se celebren en España las elecciones al Parlamento Europeo y el ambiente se hace notar. Esperamos que sean pocos los que queden sin saber que el próximo 25 de mayo hay que meter otra vez el papelito en la urna, pero no será fácil no enterarse. No hace falta nada mas que poner la tele y ver cómo nuestros queridos políticos vuelven a celebrar su particular "Navidad" electoralista: buenas intenciones, compromisos, promesas, generosidad, democracia, etc., aunque a alguno se le escape de vez en cuando grandes perlas que no pasan desapercibidas, aún menos realizadas en un debate televisado.

Al caso, estas elecciones tienen un toque distinto, algo diferente que no mucha gente conoce, básicamente debido a la falta de información. No es que enviemos a señores más preparados al Parlamento Europeo, ni que se inaugure una nueva decoración en el hemiciclo. En 2009 se aprobó el Tratado de Lisboa, cosa que para muchos ciudadanos europeos poco les dice. Explicándolo a pie de calle, con este tratado firmado hace 5 años, las elecciones de este año darán un mayor poder al Parlamento Europeo para aprobar leyes, es decir, haría las funciones similares a las del Congreso de los Diputados en España, la Asamblea Francesa o el Parlamento de Italia, por poner tres ejemplos.

Existe una serie de grupos políticos europeos en el Parlamento Europeo, entre ellos los más conocidos: Partido Popular Europeo (EPP), Socialistas y Demócratas o Partido Socialista Europeo (S&D), Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa (ALDE), el Grupo de los Verdes o la Izquierda Unitaria Europea. También cuentan con representación otros partidos como las agrupaciones euroescépticas, pueblos no representados y aquellos no inscritos e independientes.

Cada partido español al cual votamos se encuentra inscrito en alguna de estas formaciones, o pueden representar un grupo independiente. Es fácil intuir a cuales pertenecerán los más votados a nivel nacional. Por tanto nuestros eurodiputados españoles se encuentran formando parte de ese gran grupo político europeo, que tendrá un cabeza de lista, como todo partido. Así por el Partido Popular Europeo el cabeza de lista es Jean-Claude Juncker, por el Partido Socialista, Martin Schulz; la Alianza de los Liberales con Guy Verhofstadt; en el Partido Verde comparten cabeza Ska Keller y José Bové; y el Partido de Izquierda Unitaria es representado por Alexis Tsipras. 

Cada Estado tiene asignado un número específico de escaños en el Parlamento, así a España le corresponden 54 asientos de los 751 totales que serán repartidos en función de los partidos nacionales a los que votemos. Este reparto ha sido modificado de los 766 escaños actuales a 751 para cumplir con el Tratado de Lisboa y encajar la adhesión de Croacia el año pasado. España ha conservado sus 54 asientos por lo que diríamos que adquiere mayor representación respecto a la totalidad del Parlamento. Esto deja claro que el señor Arias Cañete y la señora Valenciano tienen prácticamente asegurado su puesto como eurodiputados pero la diferencia la marcará la lista de candidatos que lleven con ellos a Estrasburgo y engrosen los escaños pertenecientes a las grandes coaliciones políticas antes mencionadas.

El cabeza de lista del partido que consiga más escaños y llegar a la mayoría requerida, será propuesto para el cargo de Presidente de la Comisión Europea y aprobado por los miembros del Parlamento resultante de las elecciones. El nuevo presidente, en sustitución del actual, Durao Barroso, elegirá los miembros que compongan la nueva Comisión, de entre ellos el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (equivalente a ministro de Asuntos Exteriores), que tomará el relevo de Catherine Ashton. Los nuevos miembros tendrán que someterse al voto de aprobación del Parlamento. Es decir, el Parlamento Europeo tendría una función más similar al Congreso de los Diputados español, y la Comisión albergaría el poder ejecutivo, el Gobierno. 


Después de toda esta explicación, prosigo mi valoración sobre el transcurso de la campaña electoral. Y es que a decir verdad, más que una campaña electoral europea, tiene tintes de revanchismo a escala nacional. El debate en TVE entre el candidato popular y la candidata socialista fue de los que menos audiencia obtuvo entre todos los debates electorales, y con razón. Aquellos que nos interesamos en cierta medida por la política echamos de menos una perspectiva europea que fue escasamente mencionada, mientras que los argumentos fundados en el "y tu más" se asemejaban más a un partido de tenis de mesa que a un debate serio. Pero parece que nos hemos acostumbrado a este diálogo monótono y sin contenido. Lo preocupante es que todavía muchos electores no saben para qué sirve su voto gracias a esta desinformación y anteposición de los intereses nacionales en unas elecciones donde las promesas electoralistas a nivel España tienen poco que ver con su finalidad real. Al fin y al cabo, los partidos españoles lo toman como un barómetro de cara a las elecciones generales el año próximo.

Por suerte, en nuestro país no se produce con fuerza un fenómeno, si cabe, inquietante, que en otros Estados ya comienza a dar avisos de que algo no va bien en Europa. Es el gran ascenso de partidos nacionalistas y abiertamente eurófobos dispuestos a dinamitar las bases de la Unión Europea. En Reino Unido, Francia y Países Bajos, el UKIP, Front National y PVV esperan ser los partidos más votados y reivindicar la salida de estos Estados de la UE volviendo a la Europa de las fronteras nacionales. No hay más que leer las declaraciones del holandés Geert Wilders, lider del PVV: "los europeos no existen".
Este preocupante apoyo creciente a los partidos ultranacionalistas no tiene otra explicación que el descontento ciudadano con la gestión de la crisis económica por parte de las instituciones europeas, la polarización económica entre el Norte y el Sur europeos, el desempleo en aumento y la migración dentro de las fronteras internas que despierta la desconfianza entre los Estados miembros. Tales formaciones populistas han encontrado la ocasión perfecta para captar adeptos señalando cada día nuevos chivos expiatorios que invaden nuestras fronteras para traer el mismo mal de los infiernos.

No es este el único problema en ascenso de cara a las elecciones, sino también la alta abstención prevista. El descontento con la clase política lleva a muchos a plantearse no votar en las elecciones, y esto no hace más que favorecer precisamente a quien menos uno espera dar el voto. Un voto menos es regalárselo a aquel partido al que más detestas, es perder la oportunidad para expresar el propio descontento, o por el contrario, la identificación ideológica con los candidatos a representarnos. Muchos nos encontramos en la tesitura de no saber a qué partido dirigir el voto.

En estas elecciones, como un europeo más, animo a votar a todos los que son llamados a ejercer su derecho. A pesar del resentimiento general, de la falta de información y la cuestionada credibilidad de nuestros políticos, si no votamos, nunca lograremos cambiar nada. Las urnas son una de las formas tradicionales de manifestarse la democracia moderna, la cual es mejorable, pero es la que otorga poder al pueblo para decidir su futuro. Si no nos movemos, si no ejercemos el derecho a voto, no tenemos derecho a quejarnos de los resultados ni a reivindicar otros gobernantes para un futuro mejor.

















miércoles, 14 de mayo de 2014

Vergüenza y demagogia

De manera improvisada comienzo este post. Hasta hace un momento no consideraba su relevancia, pero finalmente decido publicarlo por ser un tema de crítica bastante delicado.

Ayer, 12 de mayo de 2014 la Presidenta de la Diputación de León era asesinada a tiros y todos los medios se harían eco de la noticia rápidamente. No solo los medios de comunicación como la televisión o la prensa escrita, sino que las redes sociales eran las que bullían de mayor actividad ante tal desgracia. ¿Qué haríamos sin ellas?

La gran virtud de las redes sociales, como Twitter, por la cual difundo generalmente mis entradas, es que su sistema de microblogging permite la información instantánea desde cualquier lugar del mundo en el que se tenga acceso a estas. Claro está que cuando aparece una noticia de última hora, cada vez somos más los que nos enteramos a través de estos medios. Parte de esta virtud es que nosotros nos convertimos en comunicadores de noticias formando parte de una mecha que acaba de prender. Esto significa que la libertad de expresión, en gran medida y por suerte, está a la orden del día. 

Ahora bien, tenemos una bonita caja de Pandora al alcance de todos los que podemos acceder a ellas, y publicar un post no cuesta más que un click. Ojo, que defiendo el uso de las redes como medio de libertad de expresión. 
Pero yendo al grano, mi malestar no viene por la accesibilidad y el protagonismo que nos pueda dar una red social, sino por la noticia de ayer: asesinan en León a Isabel Carrasco, la Presidenta de la Diputación. Como cualquier otro suceso de las mismas características requiere una investigación para encontrar a los/las culpables y el por qué de tal crimen. Mientras tanto los medios de comunicación generan posibles hipótesis sobre las informaciones que van llegando, y las redes sociales generan reacciones, opiniones, entre otras cosas; y lo que viene siendo dañino, comentarios bizarros e hipótesis sin más argumento que la pura demagogia. Ambas categorías de publicaciones son las que desprestigian el poder de las redes, no por su naturaleza sino por el uso que se hace de ellas.

Así es deplorable y lamentable encontrar comentarios sobre personas que se alegran de la muerte de otra. La frialdad de ciertos usuarios hace cuestionar hasta dónde puede llegar la libertad de comentar y publicar un tuit. Personalmente, no conocía la existencia de la víctima antes de que se publicase la noticia, por lo que no podría hacer crítica. Añado mis respetos por el dolor de los miembros de su entorno.
Por otro lado, me indigna las conclusiones por adelantado que algunos periodistas de actualidad realizan y la imperante necesidad de buscar culpables ideológicos, añadiendo más leña al fuego de la crispación. Muchos ciudadanos se habrán sentido profundamente ofendidos al ser criminalizados por participar en una manifestación contra el gobierno, contra los desahucios, en un escrache o abucheo a ciertos políticos. 
No apoyo en absoluto el paso a la violencia física, pero solo por defender unos derechos básicos y una dignidad humana, es tan fácil ser criminalizado de ser un futuro violento o terrorista. Demagogia barata es la que habla de una persecución contra los políticos, la que compara a la ciudadanía indignada con el terrorismo de ETA o la revolución bolchevique. Si lo que se pretende es incitar el odio, van por el buen camino, pero así jamás contribuirán a una convivencia sana, ni los que festejan fríamente un asesinato, ni los que señalan y acusan gratuitamente sin pruebas contrastadas.

Brevemente, pongo de manifiesto otra vez que defiendo el uso libre de las redes sociales, pero la responsabilidad y el impacto de las publicaciones corren a cargo de quien lo publica. Creo así que la denuncia social debe regular qué posts son los que violan la dignidad de las personas o hacen apología de la violencia y el crimen. Asimismo, es bochornoso encontrarse con profesionales de renombre que saquen partido de una manera sucia a los sucesos producidos. Parecerá que nos hemos vuelto locos, pero no, es el pan de cada día en este país y seguro que en muchos otros.

Por último, he de decir que tal como tuiteó un candidato a las próximas elecciones al Parlamento Europeo, con el cual no comparto una gran afinidad, todos estamos de luto cuando un político es asesinado, pero cuando una mujer a punto de ser desahuciada se suicida, no es noticia. Consideren que yo también peco de demagogia, pero así es la realidad, y no nos la cuentan.

lunes, 12 de mayo de 2014

Eurovisión: Espectáculo, geopolítica europea y polémica servida

Aunque este asunto de actualidad no se ajusta a la temática estricta del blog, quisiera hacer una mención especial al Festival de Eurovisión, siempre en boga cada mes de mayo.
Eurovisión es el festival de la canción más conocido en Europa. A cualquier europeo que se nos pregunte sobre ello, tendrá una opinión determinada: entretenido, sentimiento europeísta, cultura, diversión, o engaño, favoritismo, amiguismo vecinal, etc.

Desde 1956 se ha retransmitido cada año en las televisiones nacionales de los países participantes y no participantes. Entonces, cuando España comenzó a participar desde 1961, Eurovisión representaba un intento diplomático de hacer conocer la España de Franco que comenzaba su apertura después de una década de aislamiento absoluto del exterior. Sería con el "La la la" de Masiel en 1968 cuando España consiguiera hacerse notar de verdad en el festival, siendo la primera de las dos veces que ganase, pues la segunda vez lo haría con Salomé al año siguiente y compartiendo el premio con Francia, Reino Unido y Países Bajos.

Hoy día las tendencias musicales que cada país lleva en representación al festival han cambiado drásticamente. La primacía del espectáculo sobre la música y la apertura a nuevos Estados del antiguo bloque soviético y la antigua Yugoslavia, ha enriquecido y modificado la naturaleza de sí mismo. Ahora bien, ya se convierten en tradicionales las críticas a los sistemas de votaciones año tras año, modificadas continuamente para evitar las influencias externas al hecho de elegir la canción que muestre mayor calidad artística. Aún así, será muy difícil lograr un sistema justo. Si los tele-espectadores pueden votar libremente, ¿quién me dice a mi si vivo en otro país que no vote por el mío propio?  

En todo caso, y a pesar de las debilidades del festival, lo que más llama la atención, o por lo menos a la persona que escribe este articulo, son las relaciones internacionales reflejadas en un espectáculo internacional. No es el fútbol, ni baloncesto ni ningún otro deporte que represente a los Estados, sino la música. La explicación más sencilla a la politización de esta es la posibilidad de que los espectadores elijan su opción favorita, por lo tanto es más fácil detectar las afinidades nacionales y las desafecciones hacia otros Estados conectado con la actualidad política y social.

En la 59ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión en 2014 hemos podido ver reflejados todos estos ámbitos. Un ejemplo es la mera mención de Rusia en la votación final, la cual despertaba grandes abucheos entre los espectadores presentes en Copenhague. No hace falta explicar de nuevo el contexto actual para darle una explicación. Tampoco podían faltar los habituales votos a vecinos se encontraban presentes. Alguno debería apostar en una quiniela por adivinar el top 12 de cada país que se sucede en la votación.

Por otro lado, las redes sociales adelantan con gran precisión quién es el claro o la clara favorita a ganar antes de comenzar. De todas maneras, y a pesar de la continua polémica, se podría decir que la ganadora austriaca, Conchita Wurst, merecía con creces el premio. es verdad que otras opciones entraban entre las favoritas, como la holandesa con una clara similitud a The Police o incluso la húngara, presentando una problemática actual que nos afecta directamente a la sociedad, sea europea o del continente que sea, la violencia doméstica. 

Tampoco serían de menos los comentarios de carácter LGTBfóbicos entre los concursantes. El representante de Armenia declaraba que había que hacer decidir de una vez a Conchita Wurst a elegir entre ser hombre o mujer porque no puede haber otra opción. Esto desató una lluvia de críticas entre los eurofans haciendo notar de alguna forma una diferenciación sobre a tolerancia hacia el colectivo LGTB en los diferentes Estados de Europa.
Así la actuación de la ganadora, la mujer con barba, conseguía de forma transgresora dar ejemplo una vez más de que en Europa se consigue niveles de tolerancia que en otras partes del mundo no existen. Es posible que la caracterización de un hombre travestido y con barba sea una estrategia para captar la atención social, especialmente de colectivos más específicos que representan la mayor expectación, pero en el escenario también destacó por calidad de voz, así como otros representantes pueden carecer de ella. 

En definitiva, cada año, no solo es la celebración de un festival musical a nivel europeo con sus más y sus menos, sino que sus continuas polémicas reflejan las dinámicas sociales y políticas del continente europeo. En propia opinión, un punto en contra del festival viene de la extrapolación de la política en el espectáculo, sin embargo a favor mostraría la gran tolerancia hacia la diversidad social que Europa muestra al mundo en el siglo XXI. Algunos esperamos que no solo se quede en un fenómeno televisivo, sino que se traduzca realmente en un respeto a las libertades individuales que deberían ser parte de la identidad de una Europa para los ciudadanos que muchos tratamos de defender.