jueves, 20 de octubre de 2016

Jugando al quién es quién: ¿Hillary Trump o Donald Clinton?

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Ayer, 19 de octubre 2016, ya 20 en hora europea, fue el último debate televisado entre los dos principales candidatos a tomar el relevo de la presidencia de Estados Unidos. No es solo la expectación que produce cada cuatro años unas elecciones en la todavía mayor potencia económica y militar del mundo, sino la particularidad de los candidatos representantes en estas elecciones.

No soy mucho de ver debates políticos porque a los pocos minutos pierdo el hilo de cada monólogo y acaban siendo verdaderamente aburridos. En este caso quise ver el debate por entero para ver qué es lo que realmente cuentan esos señores y si de verdad es un espectáculo de bol de palomitas, manta y sofá.
Hay que reconocer que da el pego como espectáculo de entretenimiento, sobre todo el segundo encuentro, pero ante todo parece que es para echarse a llorar si son esas personas las que se van a disputar la presidencia más poderosa del mundo.


Primero, no hace falta decir el desastre político que ha causado la elección del señor Donald Trump para el Partido Republicano de Estados Unidos. Hasta el mismo George H. W. Bush (o sea, Bush padre) piensa votar por Clinton en poco menos de tres semanas. 
Parece que el señor Trump prefiere decir todo lo que piensa sin importarle las represalias ni los resultados que a seguir una estrategia prudente. Su prepotencia no tiene límites incluso justificando su misoginia con sorna y chulería. Esta entre otras cosas hace de su rol más bien un showman difícil de creer que sea un candidato. Parece que el dinero puede justificarlo todo.

En ojos de la opinión pública, tal candidato hace parecer a la señora Clinton una señora confiable y predecible. La verdad es que nos queda un poco lejos de la realidad. Aún así, no se le puede quitar el mérito de sus 30 años en política, pues al menos la experiencia puede justificar su candidatura, de hecho, viendo su trayectoria podemos establecer juicios de valor que haga a los votantes decidirse con su voto.

Lo poco que se puede ver favorable de Donald Trump es que es un gran detector de errores de la Administración demócrata. Su gran arma es la acusación, en cierta manera justificada. Trump enumeró desde los escándalos sexuales del expresidente Bill Clinton (algo que debería quedar en la privacidad), así como la polémica de los mails de su mujer y candidata que revela el nivel de seguridad que se toman en las altas esferas políticas. Hasta Wikileaks tuvo acceso a gran cantidad de información confidencial, tanto como pudo aprovechar.

Los argumentos en los que el señor Trump llegó a tener razón son los relacionados con la política exterior del Estado, y ahí es donde más toca a la señora Clinton, Secretaria de Estado desde 2009 hasta 2013. La falta de toma de decisión en la guerra de Libia en 2011 pero su total apoyo a desbancar a Gaddafi, ha dejado un país dividido y acechado por grupos afines al ISIS. Así como el gran desastre de Siria e Irak, el surgimiento y expansión del ISIS y el empeoramiento de las relaciones con Rusia. 
Trump tuvo razón en acusar a la Administración de Obama de abandonar demasiado pronto las posiciones en Irak, tras la guerra ilegal (apoyada también por Trump). Tan facil fue controlar las grandes ciudades iraquíes como perderlas a manos de los terroristas del ISIS y tener que ser recuperadas a través de una guerra donde no es Estados Unidos quien la dirige, sino Rusia.

Por otra parte, las acusaciones de Trump se basan en buscar la polémica con afirmaciones generales y proyectos megalómanos y populistas difíciles de realizar: deportar a once millones de inmigrantes "ilegales", el muro en la frontera con México junto con la factura a pagar por este, detonar los proyectos de sanidad pública del Obama Care, propiciar la mayor bajada de impuestos en la historia de Estados Unidos sin tener el cuenta el incremento enorme de déficit que puede causar al Estado entre otros.

Clinton por su parte, como antes hemos visto en las acusaciones de su oponente, no sale impune. No solo ha sido la gestión durante su etapa en el Secretariado de Estado, sino que debemos recordar que una región de Europa considera a ella y a su marido las personas más odiadas en la historia presente. Quiero decir que los señores Clinton llevaron la bandera del bombardeo de civiles en un país europeo en 1999. Cuando Yugoslavia se encontraba en sus últimos pasos de su desintegración y bajo un detestable presidente que no supo llevar bajo control una crisis étnica, sino que propició el fortalecimiento de un grupo terrorista, el UÇK junto con la confrontación entre serbios y albaneses en territorio kosovar, los señores Clinton, junto con los mandos de la OTAN, decidieron que el conflicto debía ser un "ojo por ojo", y la población serbia debía sufrir las consecuencias del bombardeo dejando un reguero de muerte que ha sido ninguneada hasta hoy día.

La señora Clinton es gran amiga del Estado albanés y el autoproclamado Estado kosovar, y mira hacia otro lado cuando se trata de denunciar los crímenes de guerra en 1999 que implican a grandes asesinos en libertad, como el presidente del autoproclamado Estado (recomiendo googlear los crímenes de la "casa amarilla" en Albania y la trama de tráfico ilegal de órganos de la población civil serbokosovar). Aquellos que denunciaron han desaparecido de la escena pública mundial y la señora Clinton es cómplice del último desastre bélico en Europa (miento, todavía quedaba Ucrania). Así para la candidata, no es importante que el mayor foco yihadista en Europa se esté gestando sin impunidad en esta región europea.

Por otro lado, parece que no queda más remedio en elegir entre lo malo y lo peor. La campaña electoral es de las más vergonzosas que se puedan recordar donde el espectáculo prima. Un gran empresario de los más ricos del mundo que quiere ser presidente pero desbordado por escándalos sexuales, fanfarronería y prepotencia sin un plan inteligente, contra una política experimentada e inteligente pero de la que no creería ni la mitad de lo que afirma viendo su carrera política.

El señor Trump promete unos Estados Unidos más duros con los inmigrantes, que prohíbe la entrada de personas de religión islámica, además de buenas relaciones con el zar Putin, iniciar una guerra comercial agresiva con China, destruir la NAFTA (la asociación de libre comercio con Canadá y México). ¿Y Europa? parece que no cuenta entre sus planes visto su efusivo apoyo al Brexit. Más bien parece que quisiera detonar los intereses europeos y dejarnos en manos de nacionalistas y xenófobos. No sé si sería un buen escenario internacional. Los expertos económicos han tomado a este señor como un gran riesgo para el progreso económico mundial.

Clinton por su parte, puede seguir una trayectoria continuísta del legado de Obama, en el mejor de los casos, pero tampoco parece predecible ni en consonancia con su discurso democrático y progresista. Hay que recordar que en 2004 se situaba en contra del matrimonio homosexual, y ahora que Obama logró su aprobación, es gran defensora de este derecho. También falta a su coherencia la política migratoria, en 2006 votó a favor del actual muro con México y ahora resulta ser un escándalo defenderlo. 


De cualquiera de las formas, esperemos que quien gane sea quien mejor lleve adelante la política mundial, tratándose de un factor imprescindible en el orden mundial actual. Cuesta creer a las encuestas desde el Brexit pero por una vez espero que no se equivoquen porque aunque la campaña actual resulte ser decepcionante, más vale lo malo conocido, que lo peor por conocer. Ya veremos el 8 de noviembre.


miércoles, 12 de octubre de 2016

12 de octubre. ¿Qué representa para ti?

Fuente: http://www.80grados.net/


Hoy, 12 de octubre, se celebra el día de la Hispanidad en España y como cada año, uno acaba aburrido de los encendidos debates en si se debe celebrar o no, si es razón de orgullo o de vergüenza.
Sí, es el 12 de octubre porque así se data en 1492 cuando Cristóbal Colón llegó al continente americano. Y digo llegó porque no lo descubrió. En cierta manera lo descubrió para la entonces Corona de Castilla y sus intereses en una época donde intentar acaparar el comercio con la India era uno de los mayores objetivos de los diferentes reinos de Europa.
Colón, por tanto, no descubrió América, la redescubrió. Asiáticos y vikingos se le adelantaron bastantes siglos atrás, pero aquello no resultaba importante de recalcar para el sistema hegemónico en Europa.

Por cosas de la historia es esta la fecha que nos ha quedado como día nacional, pero ¿realmente qué representa? Representa el valor que le queramos dar.


Para una persona como yo que vive en el extranjero, es un día de trabajo más como cualquier otro, pero uno no puede evitar añorar el país donde nace, la familia, los amigos, la comida, las gentes, la cultura, el buen tiempo, etc, etc. No es algo de lo que solo me acuerde hoy, sino todos los días, pues todos tenemos un origen, una identidad tanto como individuos y una identidad grupal.

El hecho de que la colonización de América se vea representada por la fecha del 12 de octubre, no debería implicar que hoy asumamos como culpa nuestra y directa la larga lista de genocidios, la exportación de enfermedades europeas con la consecuente muerte masiva de la población local, las violaciones, la imposición de una cultura europea en unos pueblos que ya tenían la suya.Claro que existían poblaciones con una riqueza cultural, y claro que se expoliaron recursos naturales como el oro y la plata. En pleno siglo XXI, esto nos parecería absolutamente deleznable, pero estamos hablando de 500 años atrás. 

No solo la Corona de Castilla se convirtió en un poderoso imperio junto con las violaciones a las culturas locales que eso implica. También la corona portuguesa, más tarde la británica, la francesa, la holandesa, la belga y otras potencias europeas repetían el mismo proceso en sus colonias, algunos casos más violentos que otros.

Si tomáramos el ejemplo de España, esta ha sido invadida por varios pueblos e imperios también, acabando con la población local ibera, celta, celtíbera, tartesa... Llegaron los griegos, fenicios, cartagineses, el Imperio Romano expolió nuestras minas de oro. Vinieron los visigodos, los suevos, y nos invadieron los musulmanes del norte de África. 
De todo esto, es ingenuo pensar que no hubo derramamiento de sangre ni poblaciones civiles masacradas, aunque no pongamos el grito en el cielo por clamar justicia ante tales violaciones. Sin embargo, todo esto queda como parte de nuestra identidad cultural y asimilamos que tenemos un poco de cada una de esas culturas que han pasado por la península ibérica. 


La historia podría haber sido de otra manera, pero la historia ocurre tal como ocurre, por luchas de poder, guerras, sangre, violencia e injusticia, mucha injusticia. Si España no hubiera colonizado gran parte de América, probablemente tampoco se hubiera convertido en una tierra de paz utópica. Los imperios azteca en Centroamérica e incaico en Sudamérica como ejemplos más representativos pugnaban por su hegemonía regional. La cultura maya se disgregó antes de la colonización y no hubo rastro de europeo causante de su desintegración. Con esto, quiero decir que el colonialismo no es solo un pecado europeo ni español, afecta al ser humano y a su instinto en organizarse como grupos sociales con escalas de poder.

Podemos decir que la colonización española en América ha evolucionado en lo que hoy es América Latina, una asimilación de la lengua española, siendo hoy la segunda lengua materna más hablada del mundo, la extensión/ imposición del catolicismo frente a las creencias indígenas y la mezcla étnica entre las consecuencias más visibles. 

Por ello, hoy día, la colonización es parte de la historia de la humanidad. Por suerte es o debe ser historia. Nosotros debemos aprender de ello para avanzar en la convivencia entre naciones y culturas.
Los países de América Latina son descendientes de ello y deben evolucionar positivamente aprovechando los lazos culturales que hoy tenemos y dejar atrás las revanchas históricas. 


Al igual, en España, el día de la Hispanidad debería representar lo que es, el día nacional, como el resto de Estados celebran.
Siendo sincero, detesto tanto el orgullo y el patriotismo de bandera, corrida de toros y puro, así como la autoflagelación eterna por generaciones debido a las crueldades cometidas por antepasados.

El significado de una fecha puede quedarse estancada en el pasado o evolucionar hacia el futuro. Puede ser un gran desfile militar, una horda de personas coreando que ser español es "lo más grande", un monarca presidiendo un palco, pero al mismo tiempo sea un escenario vacío de contenido, donde estamos orgullosos de una bandera rojigualda pero permitimos que los que nos alientan a que sigamos siéndolo, sigan engañándonos con pan y circo mientras vacían las arcas para su uso y disfrute personal. Este es el patriotismo que por desgracia se nos vende.

Para mí, lo que representa la Hispanidad es nuestra identidad cultural plural, no solo nuestra lengua castellana sino también el resto de lenguas españolas, nuestras costumbres, nuestro entorno natural, nuestras ciudades y monumentos. Es también el respeto por la diversidad cultural, la honradez personas que construyen un país desde dentro. Hispanidad es aprender de los errores de la historia, tender la mano a las naciones con los que compartimos los lazos culturales, lingüísticos e históricos, dejar atrás el conflicto y seguir adelante. Y orgulloso estoy de mostrar mis raíces y compartir mi cultura e historia con aquellos que se interesan por ello, al igual que me enriquece enormemente que otros compartan conmigo su cultura.

Por lo demás, feliz día de la Hispanidad, o como últimamente dicen: felíz día de la diversidad cultural.