miércoles, 27 de septiembre de 2017

Las aventuras de Piolín y los malvados independentistas

Fuente de imagen: http://josemariaalgar.blogspot.cz/2017/09/rajoy-vs-puigdemont.html (la he descubierto por casualidad en el blog de Jose María Algar pero ¡me encanta!)


Qué poquito queda para el 1 de octubre en el cual sabremos el desenlace final de esta trama que nos tiene a todos tan intrigados... Bueno, seguramente habrá segunda parte así que no os preocupéis, que no os van a dejar sin conversación en el bar.

No es que me posicione en favor de nadie, simplemente quiero reírme de la situación que trae de cabeza a todos los que de vez en cuando abrimos un periódico y luego nos arrepentimos de ello.

Casi preferiría no extenderme mucho porque todos sabemos de todo eso que pasa en España y que si los catalanes votan, que no vota, que si se van, que no se van, que si viene la Policía Nacional de crucero con Piolín y Silvestre para salvaguardar el Estado de derecho, que si detienen a medio Govern de la Generalitat... en fin, que viva la fiesta de la democracia.

Cuando hablamos de que la celebración de un referéndum de independencia es ilegal es porque según dice el artículo 92 de la Constitución Española de 1978:

1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.

2. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados.

3. Una ley orgánica regulará las condiciones y el procedimiento de las distintas modalidades de referéndum previstas en esta Constitución.

Es decir que para que un referéndum sea legal, debe ser convocado por el Rey, propuesta por Rajoy, y aprobada en el Congreso para que todos los ciudadanos del Estado voten. Como nos podremos imaginar, el Rey convocará el referéndum de independencia de una comunidad autónoma cuando los cerdos tengan alas.
Un referéndum convocado por un presidente autonómico, como es el caso, no es legal, o al menos no lo recoge la Constitución como trascendente.


¿Y qué dice la Constitución sobre la independencia de alguna de las partes de España? Vaya, pues lo encontramos en el Artículo 2:


La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.


Vayamos olvidando de proclamar la República independiente de mi casa, pero bueno, un poquito de autonomía sí que nos da si somos buenos.





Oye, pero también eso que está haciendo el gobierno de poner a la Policía Nacional al acecho de cualquier intento de referéndum y de detenciones arbitrarias está muy feo, que para eso están los Mossos d'Esquadra, que son competencia de la Autonomía de Cataluña.
Pues... la Constitución tiene otra sorpresita preparada porque si alguien se porta mal, para eso tenemos el Artículo 155, que dice tal que así:


1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas


Vamos que lo de Piolín va en serio...





Pues vaya faena, pero habrá alguna manera de reformar la Constitución para dejar a los pobres catalanes que voten... ¡Ah sí! Hay un artículo, el 167:


1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Visto el panorama, me da a mi que como no se le aparezca la Virgen al PP, PSOE y Ciudadanos de repente, ni un milagro es suficiente para reformarla... ¡qué mala suerte! Siempre nos quedará Piolín.



Ahora en serio. Realmente si queréis saber mi posición sobre el dichoso referéndum, fuera de cualquier aspecto legal, creo que es democráticamente justo que se celebre, debería existir el derecho a decidir de cualquier conjunto de población por sus características culturales, económicas, políticas, históricas, etc, etc. Ahora que de que me parezca justo a que sea una decisión buena, hay un gran trecho de por medio. Pero la democracia es así, a veces nos lleva a grandes victorias de la libertad y otras veces causa estragos.

Que Cataluña sea independiente, la verdad, no me parece buena idea. Generaría un problema económico enorme para España y para la propia Cataluña. La utopía de que Cataluña independiente será la Suiza del Mediterraneo no es mas que eso, una utopía que no tiene en cuenta todos los factores que están incidiendo en su situación.
La deuda pública catalana supera el 35% de su propio PIB, la tasa de paro es de alrededor de un 13% y va bajando. La Unión Europea ha destinado 1.521 millones de euros para los fondos de desarrollo regional, rural y social en Cataluña como comunidad autónoma de España.

La eventual separación de Cataluña de España implicaría una salida de la Unión Europea. No solo es tener que crear un Estado desde cero: Constitución, ministerios, un ejército, embajadas... si no que le sería cerrada la frontera de la Unión Europea, hay que olvidarse de las ayudas, se impondrían aranceles, quizás todos los catalanes tendrán derecho a la nacionalidad española (a no ser que la hipotética nacionalidad catalana prohibiera la doble nacionalidad), pero habría una costosa burocracia, una fuga de la economía a otros territorios con una legislación más estable. Sería algo así como el Brexit pero peor llevado y sin negociaciones fáciles, porque Cataluña no es el Reino Unido.

Volviendo al tiempo presente, la actitud del Gobierno central resulta bastante vergonzosa. Es verdad que debe aplicar la ley pero esta tiene un margen de interpretación amplio en su aplicación. Siguiendo una actitud agresiva, prepotente y desafiante no consigue más que hacer que cada vez más catalanes se decidan por apoyar la independencia con tal de evitar la chulería del Partido Popular.
Por otra parte el berrinche del Govern de Cataluña con su: ¡quiero la independencia y la quiero ya! o ¡ahora me enfado y no respiro!, nos hace ver la actitud infantil del que se quiere proclamar como gobierno de un futuro Estado. Cosiste en prometer el oro y el moro a los catalanes, pintarles un mundo ideal fuera de la rancia España cañí cateta y cuñadil.
A mi si me lo plantean así, con un raciocinio tan estrecho, claro que quiero la independencia, nos ha jodido. Pero la realidad es otra.


Según mi parecer, casi 40 años de Constitución Española dan para plantearse que necesita un lavado de cara. Se formuló y votó en un contexto social diferente al actual, tan solo tres años después de la muerte del dictador. Cuarenta años antes había otra constitución vigente en una República Española, y otros cuarenta años antes se encontraba funcionando otra Constitución aprobada en 1876 y suspendida por un golpe de Estado de 1929.

Con ello quiero decir que una Constitución longeva y estática no conlleva a que el Estado sea estable, sino inmóvil, y eso genera tensiones ante los cambios de contexto social e histórico.
Si se quiere estabilidad, deben aplicarse reformas, ser flexibles ante los cambios y afrontarlos con diálogo, porque si bien dijo la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, recientemente: "la democracia debe afrontarse con más democracia", y todo lo que está ocurriendo no es más que confrontación y tensiones que están llevando al país a una tensión política y social.

Los medios de comunicación internacionales ya se están haciendo eco de una gran crisis política en España, y creo que no podemos permitirnos el lujo de que eso sea una realidad. Arreglarlo es un deber de las dos partes confrontadas, y nosotros como sociedad deberíamos darles la patada y comenzar otro tipo de proyecto de país, llevado con más madurez y sensatez.

Es más que posible que me equivoque, pero mis previsiones para el referéndum, si se llega a producir el 1 de octubre de 2017, es que va a haber una participación que no llegue al 50% pero que va a quedar cerca, con una clara mayoría que abogue por la independencia, mas o menos un 70-80%.  El Govern catalán se verá legitimado para proclamar la independencia pero será en vano, porque la mitad de la sociedad catalana no creía en el referéndum ni en la independencia, y la otra mitad verá que es solo otra intentona fracasada más. Y si al gobierno no le da por encarcelar al president catalán y abrir una verdadera brecha en Cataluña, así seguirá el ciclo histórico del ánimo independentista catalán, con nuevas negociaciones hasta que en unos años vuelva otra vez el referéndum y el mismo problema de siempre.




lunes, 25 de septiembre de 2017

Los fantasmas de la Merkel


Fuente de imagen: http://eurolibertes.com/evenements/angela-merkel-vacille-mecklembourg-pomeranie-occidentale/



Ayer fueron las Elecciones Federales en Alemania y por poco ni me entero de ello, pero creo que merecía un pequeño artículo, que ya va siendo hora de revivir el blog. Y es que en estas elecciones se elige quiénes van a ocupar los 709 asientos del Bundestag durante los próximos 4 años. Ahí es nada.

Como era de esperar, la que es canciller de Alemania desde hace 12 años ha renovado su mandato gracias a su mantenida popularidad, siempre con altibajos, pero suficientes para poder seguir gobernando. 
Sin embargo, esta vez no es ella la protagonista de su victoria, pues ha perdido 65 de los escaños que conservaba desde 2013. Incluso peor le ha ido al expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, con el partido socialdemócrata. El SPD y segunda fuerza más votada ha sido el partido que más votos ha perdido en esta elección.

Los verdaderos protagonistas han sido los que han conseguido erigirse como tercera fuerza política de Alemania, AfD (Alternativa para Alemania). Este partido de extrema derecha ya llevaba años amenazando con tener representación en el Bundestag y lo han conseguido con 94 asientos. 
Sería la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un partido nacionalista y populista entra dentro del Parlamento alemán. Y la verdad, cabía esperarlos ya que se encuentran representados en varios de los Parlamentos estatales de Alemania.

Sinceramente, no es que al resto de europeos nos agrade en mayoría que Merkel siga otros 4 años gobernando. El problema es que dentro de lo malo, hay opciones mucho peores que van en aumento, y no hay que quitarles importancia. Estos cambios se están produciendo en la potencia económica más importante de la Unión Europea y puede amenazar seriamente las políticas comunitarias y la estabilidad en nuestros países.

Creo que todos conocemos las razones principales por las que en Europa van ganando terreno las fuerzas de ultraderecha. Lo primero que se nos viene a la cabeza es la crisis de los refugiados de la guerra de Siria. Son 1,3 millones de personas que en un solo año han llegado a Alemania, la cual con un flojo mensaje de buenismo se ha visto desbordada para poder asimilar tal aumento de población. Además de la terrible asociación con los atentados imprevisibles que acechan Europa, se produce una desconfianza y fobia hacia los refugiados musulmanes y hacia el Islam en sí. Gracias a todo esto y los propósitos del terrorismo islamista, hoy día no solo Alemania, sino Europa, es más racista que ayer.

Al fin y al cabo, si analizamos los datos económicos y sociales positivos de Alemania desde 2005, vemos que dan una balanza favorable con una tasa de empleo de máximos históricos, una industria fuerte y centralizada, a coste de su desmantelamiento en otros países europeos, un superávit comercial, mayores exportaciones, la bajada de la edad de jubilación, aprobación del matrimonio homosexual, introducción de un salario mínimo interprofesional, un momento de oportunidad para que otros europeos vayan a encontrar su futuro trabajando en Alemania... pero la gente sigue descontenta. 

Merkel también se ha coronado como la reina de los "minijobs", que proporcionan salarios más bajos, jornadas más cortas, lo que hace que muchos alemanes vean su poder adquisitivo reducido y deban tener varios trabajos a la vez, precisamente hay un millón de personas trabajando en condiciones precarias.
Pero a pesar de ello, el problema principal que preocupa a los alemanes siguen siendo los refugiados, porque con su llegada, los partidos populistas tienen una oportunidad de expandir sus ideas basadas en el miedo. Si hay ataques terroristas perpetrados por extremistas musulmanes y los refugiados son musulmanes, por tanto todos los refugiados son terroristas. Todos los musulmanes son extremistas, degradan a la mujer, condenan a muerte a los homosexuales, y a los que no viven como ellos, por lo tanto hay que expulsarlos a todos. Este mensaje radical y xenófobo impacta tanto en la población que hace mella en sus decisiones. 

No hay más que ver la popularidad de Marine LePen en Francia, los ultraconservadores de Holanda, o los artífices de la utopía del Brexit. 
Por suerte en Francia y Holanda se ha podido contener un poco esta corriente, pero la xenofobia ha sido la gran ganadora del Brexit, y un caso parecido en Alemania acabaría con Europa.

Solamente quería reflexionar sobre casos como estos, porque deben mantenernos en alerta y no querremos convertirnos en los Estados fascistas que surgieron hace ochenta años. Hay quienes externamente están deseando detonar Europa a base de miedo, de frustración, hacernos elegir entre nuestros derechos, la democracia y el diálogo o el miedo, la seguridad y la censura. Los europeos demandan cambios, pero cambios cada vez más nacionalistas y proteccionistas, demandan vender su libertad por mayor seguridad ante el diferente.  Por tanto, cuidado, porque la política que juega con los sentimientos irracionales siempre acaba por repetir los errores del pasado.