domingo, 15 de noviembre de 2015

Sí, claro que somos hipócritas




Hace más de un año que no toco este blog pero hoy me apetecía escribir porque sí. Y es que si todos nos encontramos consternados por los acontecimientos actuales, también encontramos un punto de saturación por el baile de noticias, con todos los respetos.

Bien, pues si la actividad en las redes sociales ha aumentado exponencialmente a raíz de los últimos atentados de París, nos hemos encontrado un desfile continuo de publicaciones de la bandera tricolor francesa en nuestros perfiles, para todos los que hayamos querido publicar esa opción de Facebook.

Es estúpido discutir que quien publique la bandera, está apoyando la división del mundo entre ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Es estúpido creer que estamos ayudando a aumentar la Islamofobia en nuestro continente con tan solo publicar una bandera nacional. Es inútil pensar que el significado de una bandera en el perfil de una red social sea una palmadita a la espalda a un gobierno cómplice de un desastre humanitario que se encuentra allá lejos, al otro lado del Mediterraneo.

Pensemos por un momento que la bandera francesa no representa a sus políticos, sus multinacionales, ni a la "grandeur française" que tanto alaban algunos sectores. Pensemos cual es su verdadero significado, sino aquel que se gestó en la Revolución Francesa, aquella que representaba la libertad del conjunto de las personas que construyen una sociedad fundamentada en unos valores esenciales para la convivencia.
Hoy día esta bandera debería representar esos valores de "igualdad, libertad y fraternidad" que hemos olvidado. Hoy día debería representar a una sociedad intercultural, a los franceses musulmanes, franceses judíos, franceses cristianos, budistas, ateos, agnósticos, etc.

Publicamos la bandera en una red social, no porque con ello se vaya a arreglar el mundo, ni porque vayamos a traer de vuelta a las personas fallecidas. No conseguiremos ninguna paz mundial ni detener el terrorismo, creo que cualquier persona con un poco de inteligencia es consciente de ello. No es mas que un apoyo moral, una manifestación de consternación que en el plazo de una semana vera reducida su intensidad porque el impacto de las noticias se habrá ido diluyendo con el paso de los días. 


Si, es cierto que cuando ocurre un atentado de grandes magnitudes en un país musulmán donde se cobra la vida de cientos de personas, no lo vemos con los mismos ojos que si este ocurre en nuestro país vecino. Quizás sea una manipulación mediática, porque Francia es más importante que Líbano o que Turquía, Siria, Irak, Libia, etc. Quizás sea una cuestión de insensibilidad a lo que ocurre a diario en territorios en plena descomposición. Nos hemos acostumbrado a que existan territorios afectados por un cáncer humano que lleva la perversión contra todo ser humano hasta límites inimaginables. Quizás sea que tengamos un arraigo cultural e ideológico más próximo a nuestros vecinos franceses que a las sociedades castigadas y mutiladas de Siria e Irak.

Pues si, nos hemos acostumbrado a eso, tristemente, y hay que reconocerlo. Hay que reconocer que nos revuelve más el estómago saber de un atentado en un país europeo que en un país de Oriente Próximo o el Norte de África. Y si, somos hipócritas, pero es un hecho real. 

Somos hipócritas porque hasta que el problema no lo vivimos de primera mano, mejor mirar para otro lado. Somos hipócritas porque reconocemos que el terrorismo es un cáncer que hay que extirpar, que nuestros gobernantes son unos corruptos sin solución, que el mundo está muy mal con tanto refugiado viniendo a nuestros países.  Somos hipócritas porque abanderamos nuestra lucha publicando cuatro palabras emotivas detrás de un ordenador para ganarnos unos cuantos "likes", pero mañana volveremos a la vida normal y a nuestro mundo de "Disneylandia" así como dice Arturo Pérez-Reverte. Por eso, sí, claro que lo somos.

Pero si somos todos tan hipócritas, ¿por qué en la vida real tenemos esa obsesión por mejorar como personas?, ¿por qué existen médicos en nuestra sociedad empeñados en salvar vidas, independientemente de la religión que profesen sus pacientes o su origen étnico?, ¿por qué existen profesores y educadores cuyo objetivo es educar a futuros adultos con valores humanos como el respeto y la tolerancia al diferente, provenga de donde provenga?, ¿por qué existen personas implicadas en asociaciones que actúan en territorios en conflicto para ayudar a mitigar sus horrores?, ¿por qué donamos nuestro dinero a causas humanitarias?, ¿por qué no deseamos la guerra para todos sino la paz mundial?, ¿por qué tenemos ideales que queremos compartir con el resto?

Si, es posible que no todo el mundo sea consciente de lo que pasa un poco mas lejos de lo que nuestra televisión o nuestros periódicos nos dicen. Claro que si hay ojos que no ven, no hay corazón que lo sienta. Por ello somos hipócritas, porque a pesar de nuestras buenas intenciones, no sentimos lo que no vemos, y no podemos ver todo para sentirlo. 

Una simple entrada de blog compartida por las redes sociales no va a arreglar el mundo. Es solamente una reflexión personal donde expresar lo que uno piensa. 

Ante todo, respeto y dolor por las victimas de los atentados de Ankara, Beirut, el Sinai, Paris, las victimas del Estado Islámico y de los sucios intereses económicos en Siria, Irak, Libia y las otras victimas olvidadas en todo el mundo que son privadas de su vida, sus derechos y libertades como personas, por el simple hecho de nacer donde han nacido.