Fuente: http://www.80grados.net/
Hoy, 12 de octubre, se celebra el día de la Hispanidad en España y como cada año, uno acaba aburrido de los encendidos debates en si se debe celebrar o no, si es razón de orgullo o de vergüenza.
Sí, es el 12 de octubre porque así se data en 1492 cuando Cristóbal Colón llegó al continente americano. Y digo llegó porque no lo descubrió. En cierta manera lo descubrió para la entonces Corona de Castilla y sus intereses en una época donde intentar acaparar el comercio con la India era uno de los mayores objetivos de los diferentes reinos de Europa.
Colón, por tanto, no descubrió América, la redescubrió. Asiáticos y vikingos se le adelantaron bastantes siglos atrás, pero aquello no resultaba importante de recalcar para el sistema hegemónico en Europa.
Por cosas de la historia es esta la fecha que nos ha quedado como día nacional, pero ¿realmente qué representa? Representa el valor que le queramos dar.
Para una persona como yo que vive en el extranjero, es un día de trabajo más como cualquier otro, pero uno no puede evitar añorar el país donde nace, la familia, los amigos, la comida, las gentes, la cultura, el buen tiempo, etc, etc. No es algo de lo que solo me acuerde hoy, sino todos los días, pues todos tenemos un origen, una identidad tanto como individuos y una identidad grupal.
El hecho de que la colonización de América se vea representada por la fecha del 12 de octubre, no debería implicar que hoy asumamos como culpa nuestra y directa la larga lista de genocidios, la exportación de enfermedades europeas con la consecuente muerte masiva de la población local, las violaciones, la imposición de una cultura europea en unos pueblos que ya tenían la suya.Claro que existían poblaciones con una riqueza cultural, y claro que se expoliaron recursos naturales como el oro y la plata. En pleno siglo XXI, esto nos parecería absolutamente deleznable, pero estamos hablando de 500 años atrás.
No solo la Corona de Castilla se convirtió en un poderoso imperio junto con las violaciones a las culturas locales que eso implica. También la corona portuguesa, más tarde la británica, la francesa, la holandesa, la belga y otras potencias europeas repetían el mismo proceso en sus colonias, algunos casos más violentos que otros.
Si tomáramos el ejemplo de España, esta ha sido invadida por varios pueblos e imperios también, acabando con la población local ibera, celta, celtíbera, tartesa... Llegaron los griegos, fenicios, cartagineses, el Imperio Romano expolió nuestras minas de oro. Vinieron los visigodos, los suevos, y nos invadieron los musulmanes del norte de África.
De todo esto, es ingenuo pensar que no hubo derramamiento de sangre ni poblaciones civiles masacradas, aunque no pongamos el grito en el cielo por clamar justicia ante tales violaciones. Sin embargo, todo esto queda como parte de nuestra identidad cultural y asimilamos que tenemos un poco de cada una de esas culturas que han pasado por la península ibérica.
La historia podría haber sido de otra manera, pero la historia ocurre tal como ocurre, por luchas de poder, guerras, sangre, violencia e injusticia, mucha injusticia. Si España no hubiera colonizado gran parte de América, probablemente tampoco se hubiera convertido en una tierra de paz utópica. Los imperios azteca en Centroamérica e incaico en Sudamérica como ejemplos más representativos pugnaban por su hegemonía regional. La cultura maya se disgregó antes de la colonización y no hubo rastro de europeo causante de su desintegración. Con esto, quiero decir que el colonialismo no es solo un pecado europeo ni español, afecta al ser humano y a su instinto en organizarse como grupos sociales con escalas de poder.
Podemos decir que la colonización española en América ha evolucionado en lo que hoy es América Latina, una asimilación de la lengua española, siendo hoy la segunda lengua materna más hablada del mundo, la extensión/ imposición del catolicismo frente a las creencias indígenas y la mezcla étnica entre las consecuencias más visibles.
Por ello, hoy día, la colonización es parte de la historia de la humanidad. Por suerte es o debe ser historia. Nosotros debemos aprender de ello para avanzar en la convivencia entre naciones y culturas.
Los países de América Latina son descendientes de ello y deben evolucionar positivamente aprovechando los lazos culturales que hoy tenemos y dejar atrás las revanchas históricas.
Al igual, en España, el día de la Hispanidad debería representar lo que es, el día nacional, como el resto de Estados celebran.
Siendo sincero, detesto tanto el orgullo y el patriotismo de bandera, corrida de toros y puro, así como la autoflagelación eterna por generaciones debido a las crueldades cometidas por antepasados.
El significado de una fecha puede quedarse estancada en el pasado o evolucionar hacia el futuro. Puede ser un gran desfile militar, una horda de personas coreando que ser español es "lo más grande", un monarca presidiendo un palco, pero al mismo tiempo sea un escenario vacío de contenido, donde estamos orgullosos de una bandera rojigualda pero permitimos que los que nos alientan a que sigamos siéndolo, sigan engañándonos con pan y circo mientras vacían las arcas para su uso y disfrute personal. Este es el patriotismo que por desgracia se nos vende.
Para mí, lo que representa la Hispanidad es nuestra identidad cultural plural, no solo nuestra lengua castellana sino también el resto de lenguas españolas, nuestras costumbres, nuestro entorno natural, nuestras ciudades y monumentos. Es también el respeto por la diversidad cultural, la honradez personas que construyen un país desde dentro. Hispanidad es aprender de los errores de la historia, tender la mano a las naciones con los que compartimos los lazos culturales, lingüísticos e históricos, dejar atrás el conflicto y seguir adelante. Y orgulloso estoy de mostrar mis raíces y compartir mi cultura e historia con aquellos que se interesan por ello, al igual que me enriquece enormemente que otros compartan conmigo su cultura.
Por lo demás, feliz día de la Hispanidad, o como últimamente dicen: felíz día de la diversidad cultural.

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