lunes, 30 de enero de 2017

Donald la lía parda, capítulo uno: el muro


Fuente: http://editorialcartoonists.com/



Creo que no hace falta contar de nuevo lo que en las noticias ya nos cuentan un día y otro, pero lo que sí puedo resumir es que en una semana, el nuevo presidente de los Estados Unidos ha puesto el panorama nacional e internacional patas arriba.
Entre sus promesas estrella, casi todos pensábamos que no las iba a cumplir, pero vemos que la megalomanía del inquilino de la Casa Blanca parece no tener límites y es preocupante.

Por un lado, lo que todos ya sabíamos es que iba a cortar de raíz el sistema sanitario implantado por Obama. Quizás todos esperábamos un plan alternativo, pero vemos que no lo hay, o al menos existirá un vacío hasta que se implante uno nuevo, lo que deja en el limbo a muchos estadounidenses sin recursos que no pueden costear un seguro médico.

Otra de las grandes promesas estrella: el muro. Cuando Trump prometió que iba a construir el muro con la frontera de México, el coste que podía suponer, era tan grande que nadie pensaba que fuera a llevarse al pie de la letra. Es más, el muro ya existe y fue ordenado construir por Bill Clinton en 1994, con un vallado de 3180 Km. 
Parece ser que el nuevo presidente quiere reforzarlo, aumentar su altura y llenarlo bien de cemento para ni siquiera atreverse a pensar que al otro lado hay más tierra y no es el fin del mundo. Por eso, tan orgulloso firmó su orden ejecutiva para llevarlo a cabo.

Lo más provocativo es que de una manera u otra, querrán pasar la factura al gobierno mexicano. Mientras tanto, los millones y millones de dólares que serán derrochados, los cubrirán los fondos federales, que salen del dinero del contribuyente estadounidense, a lo que creo que a muchos no les hará ninguna gracia, y el bloqueo de las remesas de trabajadores mexicanos para costear el muro no es más que una violación de los derechos de los ciudadanos.

Vaticino que esta construcción no traerá ningún remedio contra la inmigración ilegal. La frontera ya existe y se encuentra muy reforzada. Las mafias que introducen inmigrantes en Estados Unidos conocen a la perfección las maneras de seguir operando, y por subir la altura del muro, no va a hacer parar la entrada ilegal en el país. Hubiera sido más inteligente reforzar la cooperación con México  emprender medidas legales conjuntas de manera que se encontrase una solución al problema.
Pero visto lo visto, parece que Trump desea cortar absolutamente cualquier relación con su vecino del sur. El peligro que corre la NAFTA o TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) de desaparecer es muy alto. Se plantea subir radicalmente los aranceles a los productos mexicanos, lo que incumple el tratado. Además del constante bullying del presidente a las empresas estadounidenses que producen en territorio mexicano para abandonar sus fábricas y llevarlas de nuevo a Estados Unidos va a hacer que el precio de sus productos se encarezca y comiencen a tener pérdidas por la disminución del consumo.

Hay que tener en cuenta que la economía de México depende en gran medida de la estadounidense, y de alguna manera u otra corre un gran riesgo de desatarse una gran crisis económica por el acoso de su vecino del norte. Por este motivo, se barajan abrir nuevos acuerdos comerciales con otros mercados del continente como Mercosur, y acercar aún más las relaciones con China, gran enemigo económico del presidente estadounidense.

Esta es una de las varias medidas que el señor Trump ha tomado en su primera semana de presidencia, que por cierto, ha sido apoyada por el primer ministro israelí Netanyahu, que presume de su propio muro con los territorios palestinos. 

La construcción de esta frontera artificial no llevará ningún beneficio económico a los Estados Unidos pues la inversión no va a volver de ninguna de las maneras, y será otro muro más de la vergüenza que enturbie las relaciones de dos Estados condenados a entenderse.



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